¿Sabes una cosa?

Diciembre 30, 2007 at 12:14 pm (General)

¿Sabes una cosa? Lo que más me sorprendió al día siguiente de su partida fue que
los edificios seguían tal cual, bordeando las calles llenas de coches que continuaban
circulando y los peatones que seguían caminando, aparentemente ajenos por completo al
hecho de que mi mundo acababa de desaparecer. Yo lo sabía por aquel vacío que se
instalaba en mi vida como una película en que los rollos están desordenados. Porque de
repente la ciudad había dejado de hacer ruido, como si en un minuto todas las estrellas se
hubiesen hecho añicos o se hubieran apagado. El día de su muerte, y te juro que es verdad,
las abejas no salieron del panal, ni una sola libaba en la rosaleda, como si ellas también lo
supieran. Me gustaría ser, sólo cinco minutos, aquel niño escondido de los demás entre sus
brazos, acunado por el sonido de su voz. Sentir de nuevo aquellos estremecimientos que me recorrian la espalda cuando me hacía pasar de los despertares a los sueños de la infancia, pasándome un dedo por debajo de la barbilla. Entonces ya no podía afectarme nada, ni las persecuciones del grandullón Steve Hacchenbach en el colegio, ni los gritos del señor Morton porque no me sabía la lección, ni los olores acres del comedor escolar. Te diré porque soy “sereno”, como tú dices. Porque no se puede vivir todo, así que lo importante es vivir lo esencial, y cada uno considera “esencial” una cosa.
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86400

Diciembre 30, 2007 at 12:06 pm (General)

Imagínate que has ganado un premio, todas las mañanas un banco te abriría
una cuenta de 86.400 euros. Como todos los juegos tiene su reglas:
-Todo lo que no te has gastado a lo largo del día, se te retira por la noche. No
puedes hacer trampas, no puedes traspasar el dinero a otra cuenta, solo puedes
gastarlo. Pero a la mañana siguiente, al despertar, el banco te abre otra cuenta con
86.400 euros para ese día.
-El banco puede interrumpir este juego sin previo aviso. En cualquier momento
puede decirte que se ha acabado, que cancela la cuenta y ya no te habre ninguna
más.
¿Qué harías?
Él respondió espontáneamente que se lo gastaría todo en lo que le apeteciera
y en hacer multitud de regalos a la gente que quería. Emplearía hasta el último céntimo
que le diera aquel “banco mágico” en llevar la felicidad a su vida y a la que los rodeaban.
Incluso a la gente que no conocía porque no creía que pudiera gastar esa cantidad en si
mismo y en el resto de sus allegados. Y me pregunto: ¿que me quieres decir con este
juego?
Este banco mágico lo tenemos todos. Es el tiempo. El cuerno de la abundancia de
los segundos que pasan.
Todas las mañanas, al despertar, se nos abonan 86.400 segundos de vida en
nuestra cuenta para ese día, y cuando nos dormimos por la noche no hay suma y sigue;
lo que no se ha vivido en ese día se ha perdido, ayer acaba de pasar. Todas las mañanas
se repite ese prodigio, se nos abonan 86.400 segundos de vida, pero jugamos con esa
regla inevitable: el banco puede cancelarnos la cuenta en cualquier momento sin previo
aviso; en cualquier momento, la vida puede acabar. ¿Qué hacemos, pues, con nuestros
86.400 segundos diarios? ¿No son más importantes unos segundos de vida que unos
dolares?
¿Quieres entender que es un año de vida?
Pregúntale al estudiante que acaba de suspender el examen de fin de curso.
¿Un mes de vida?
Díselo a una mujer que acaba de traer al mundo a un niño y espera que salga de
la incubadora para estrecharlo entre sus manos sano y salvo.
¿Una semana?
Que te lo cuente un hombre que trabaja en una fábrica o en una mina para mantener
a su familia.
¿Un día?
Háblales del asunto a dos que están locamente enamorados el uno del otro y
esperan el momento para volver a estar juntos.
¿Una hora?
Pregúntale a una persona claustrofóbica encerrado en un ascensor averiado.
¿Un segundo?
Mira la expresión de un hombre que acaba de salvarse de un accidente de coche.
¿Una milésima de segundo?
Pregúntale al atleta que acaba de ganar la medalla de plata en los Juego Olímpicos,
en vez de la medalla de oro para la que lleva toda su vida entrenándose.
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Las 13 Rosas

Diciembre 28, 2007 at 11:35 am (General)

Sobre la arena arrojadas

de un nuevo circo romano,

por césares infrahumanos

sirviendo están de carnada

La virgen abochornada

contempla a sus trece lirios,

y con la cara tapada

llora los trece martirios;

que ellas nunca hicieron nada.

Que la inocencia más pura

es de trece condenadas

del paseo de Extremadura.

La acusación difamante,

es una mentira vil.

La muerte de un comandante

de nuestra guardia civil

por facciones encontradas

en hegemonía y poder,

fue sobre ellas volcada,

y tendrán que responder

de tan infausta mentira

que cubra a los criminales.

¡César templando su lira,

cantando a trece rosales!

¡Trece rosales, no! Sólo trece flores;

son trece niñas vendidas.

Son trece niñas menores

que pagarán con su vida

sus ansias de libertades;

trece rosas escogidas

para escudar las maldades

de las mentes más podridas.

Que aprovechan su victoria

descargando su conciencia

en víctimas propiciatorias

que oculten su violencia.

¡Ay Gabaldón si pudieras

cortar la mano asesina

que a ti la muerte te diera

a la vuelta de una esquina!

¡Ay Gabaldón, si quisieras

dar al tribunal tu luz,

con la verdad de tu cruz

sus cruces no permitieras!

Porque están siendo juzgadas

sin hacerte ningún daño,

quince a diecinueve años

tendrán al ser fusiladas;

y aunque el vientre de una de ellas

es vientre de embarazada,

pagarán otras querellas

sin participar en nada;

son cual mártires cristianos

a las fieras arrojadas,

que por seres inhumanos

habrán de ser devoradas.

Mira, que son trece rosas

como trece llamaradas,

trece muertes alevosas

que encenderán camaradas

con rojizos resplandores,

en rosas maravillosas

que germinarán en flores

destruyendo la cizaña,

para volcar sus amores

en el resurgir de España.

De la cárcel de las Ventas

salieron de madrugada,

camino de la Almudena,

al paredón de sus tapias.

Trece rosas van cantando

como trece luminarias;

los fuegos fatuos se esconden

ante el brillar de las armas.

Los pecados capitales

visten la noche de gala,

mientras la luna entre nubes

está ocultando sus lágrimas.

El silencio de la noche

se rompe con las descargas

que están mordiendo los pechos

que no verán la lactancia.

Sobre los ríos de sangre

la noche vuelca la escarcha;

y entre grises nubarrones

se viste de luto el alba.

En una fosa común,

se fundieron con la patria.

En una fosa común

esperarán el mañana,

en un resurgir de rosas

por trece rosas forjadas.

 

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Mari Angy y sus movidas

Diciembre 28, 2007 at 10:45 am (General)

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Bueno soy novata en esto y espero que os guste y si no que se le va hacer son mis rayadas yo os contare cosas o simplemente os pondré textos y cosas de esas ya veré según el día

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